Noche erótica01
Es una noche cálida,   su manto negro   deja ver algunas pequeñas   luces
resplandecientes,   la luna esta inmensa  y llena de colorido que incluso su resplandeciente luz; traspasa por nuestra ventana, y así;  refleja nuestros
cuerpos llevándonos a un éxtasis de sensaciones y emociones.
 
Tú...te acercas   lentamente hacía mí,   me abrazas por la espalda y en un
susurro suave   me dices:   te deseo,  me empiezas  a besar  el cuello  muy
sutilmente, tus manos empiezan acariciar mi pecho, y la inquietud en una
de tus manos  empezó a bajar lentamente  hacía mi sexo endurecido,  sin
poder evitarlo exhale un gemido de placer.
 
Me volteo  para besar  tus labios  que han tentado mi cuello,   y  nuestros
besos  se  hacen  profundos  y  largos,    entonces  en  un  intercambio  de
caricias nos dejamos llevar por el licor de la pasión,  empiezo a despojar
tu blusa  muy  suavemente  hasta  descubrir  la  desnudes  de  tus  pechos
llenas de excitación,   sin esperar  muerdo suavemente tus pechos por un
segundo,   mi lengua   empieza recorrer   circularmente por tu pezón  que
esta erecto de emoción,   siento como te  estremeces  en  este  placer  que
dejo en ti,   invitándome que baje   por tu vientre  hasta llegar   a tu sexo
mojado de deseos,   toco titubeantemente  tu clítoris  con mi lengua hasta
llegar a penetrar  la lubricidad  de tu vagina,  saboreando así las paredes
de  tus  labios  vaginales  que  arden  de  lujuria  y  provoca  en tu voz un
gemido de placer que hace temblar todo tu cuerpo inevitablemente.
 
Es una sensación irreverente   que sentimos los dos al entrelazar nuestras
caricias,  al unir nuestros sexos que claman el sabor de la miel del placer,
que se enlazan   en una mezcla  de amor  y  erotismo,   donde las sábanas
dibujan la esencia   de nuestros cuerpos desnudos   en una poesía erótica,
y  nuestras voces   son la melodía  de la pasión   que se envuelven   en un
canto orgásmico.
 
Y así;   sin pensar   en el tiempo;   acoplamos nuestros sexos deseosos por
fundirse  en el fuego  del amor,    de conocer  esos misterios  que guardan
nuestra intimidad, de mezclar la lubricidad excitada de nuestros deseos.
Mientras que nuestras bocas se unen en un beso que gimen de placer,   es
una ansiedad   tan intensa   que en cada movimiento   se desprende   una
dicha de excitación,    es un punto   muy sensible    que envuelve nuestros
sexos   hasta  provocar   la  plenitud  del  orgasmo,    que  sensación  tan
exquisita que abraza nuestros cuerpos al entregarse sin temores, al dejar
que la leche y miel encierre nuestros sentimientos a esta entrega de amor.
Autor: Luis lczal
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